Vos venías de un viaje de mochilas cansadas, yo pateaba veranos sin sol.
Y en el escolazo de los besos cantamos bingo, y así andamos sin nada de mapas ni de candados.
Arriba morocha que nadie está muerto. Vamos a punguearle a esta vida amarreta un ramo de sueños.
Avanti morocha no nos llueve tanto, no tires la toalla que hasta los más mancos la siguen remando.
N u n c a dejo que un ángel haga un nido en mi almohada pero me acuerdo tarde, mi amor.
Hoy me siento a la sombra de tus piernas dormidas, le converso a mi insomio de vos.
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